Colegio Masters School

Plan de lectura

Fomento de la lectura en el marco de la biblioteca escolar

Justificación del Plan Lector Institucional La implementación de un Plan Lector Institucional se fundamenta en la necesidad imperante de fomentar una cultura lectora sólida y transversal en nuestra comunidad educativa. Como bien señala el Plan Nacional de Lectura de la ANEP, “Formar hábitos lectores, seleccionar lecturas de acuerdo con un propósito, autorregular las necesidades de lectura, manifestar preferencias por temas, autores o géneros… son algunos de los comportamientos que los lectores aprenden con la mediación de los docentes u otros lectores expertos”1 .

Sobre esto, Miguel Soler, destacaba la importancia de la lectura como herramienta fundamental para el desarrollo integral del individuo, afirmando que “la lectura es una puerta abierta al mundo, a la cultura, al conocimiento y a la imaginación”2 y Sylvia Puentes de Oyenard,va a determinar que “la lectura es un proceso complejo que requiere de la interacción entre el lector, el texto y el contexto. Por lo tanto, es necesario brindar a los estudiantes oportunidades de lectura significativas y variadas, que les permitan desarrollar sus habilidades lectoras y su gusto por la lectura”.3

El Plan Lector Institucional se erige como una respuesta a estas necesidades, proponiendo un enfoque sistemático y planificado para promover la lectura en todos los niveles y áreas de nuestra institución. A través de diversas estrategias didácticas movidas por la creatividad de los docentes y la creación de espacios de lectura acogedores, buscamos despertar el interés de nuestros estudiantes por los libros y convertirlos en lectores activos y críticos. En última instancia, este plan se alinea con los objetivos del Plan Nacional de Lectura, contribuyendo a la mejora de los aprendizajes y al desarrollo de ciudadanos integrales, capaces de participar activamente en la sociedad del conocimiento.

El Plan Nacional de Lectura de la ANEP (2024) concibe la enseñanza de la lectura como un proceso gradual y complejo que demanda una intervención docente atenta y adaptada a las necesidades de cada estudiante. No se trata de un aprendizaje que se adquiere de una vez y para siempre, sino de un proceso continuo que evoluciona a lo largo de la vida.

Además, este plan trasciende la idea de que leer es simplemente comprender el texto. Pone el foco en la interpretación, lo cual implica generar situaciones didácticas donde los estudiantes interactúen, dialoguen y construyan significados a partir de sus experiencias personales y su conocimiento del mundo.


1 Administración Nacional de Educación Pública. (2008). Plan Nacional de Lectura: Una propuesta didáctica – pedagógica para la mejora de los aprendizajes. Recuperado de: Plan Nacional de Lectura – Una propuesta didáctica – pedagógica para la mejora de los aprendizajes www.dgeip.edu.uy
2 Soler, M. (1995). La educación del futuro y el futuro de la educación. Santillana.
3 Puentes de Oyenard, S. (2005). ¿Cómo enseñar a comprender lo que se lee?: la enseñanza de la comprensión lectora en la educación básica. Montevideo: Prensa Médica Latinoamericana.


En este sentido, la enseñanza de la lectura debe promover la participación activa de los estudiantes, fomentando su capacidad crítica y reflexiva. Se trata de formar lectores capaces de interactuar con los textos, de cuestionarlos, de establecer conexiones y de construir su propia interpretación. En definitiva, la enseñanza de la lectura, según el Plan Nacional de Lectura, es un desafío que requiere compromiso y creatividad por parte de los docentes. Es una tarea que va más allá de la decodificación y la comprensión, y que busca formar lectores críticos, reflexivos y capaces de disfrutar del placer de la lectura. Desde el enfoque del Plan Nacional de Lectura de la ANEP (2024), al realizar un plan lector se deben contemplar las siguientes dimensiones:

1. Comprensión:
  • Literal: Asegurarse de que los estudiantes comprenden los hechos básicos de la historia, los personajes, el escenario y la secuencia de eventos.
  • Inferencial: Fomentar la capacidad de los estudiantes para inferir información implícita en el texto, como las motivaciones de los personajes, sus sentimientos y las relaciones entre ellos.
  • Crítico: Estimular a los estudiantes a cuestionar el texto, a evaluar las acciones de los personajes, a identificar los valores presentes en la historia y a relacionarlos con su propia realidad.

2. Interpretación:
  • Personal: Propiciar espacios para que los estudiantes compartan sus propias interpretaciones de la historia, relacionándola con sus experiencias y conocimientos previos.
  • Intertextual: Fomentar la conexión de la historia con otros textos literarios, películas, canciones u otras manifestaciones artísticas que aborden temas similares.
  • Cultural: Promover la reflexión sobre los valores culturales presentes en la historia y su relevancia en la sociedad actual.

3. Disfrute:
  • Motivación: Generar actividades que despierten el interés de los estudiantes por la lectura, como juegos, dramatizaciones, debates o creación de proyectos artísticos relacionados con la historia.
  • Placer estético: Fomentar la apreciación de la belleza del lenguaje literario, de las imágenes y de las emociones que evoca la historia.
  • Valoración de la lectura: Promover la reflexión sobre la importancia de la lectura como fuente de conocimiento, placer y crecimiento personal.

4. Participación:
  • Diálogo: Fomentar la interacción entre los estudiantes, propiciando el intercambio de ideas, opiniones y experiencias en torno a la lectura.
  • Creación: Estimular la producción de textos, dibujos, dramatizaciones u otras manifestaciones artísticas a partir de la lectura.
  • Compromiso: Promover la participación activa de los estudiantes en actividades relacionadas con la lectura, como clubes de lectura, concursos literarios o proyectos comunitarios.

Al integrar estas dimensiones en el plan lector, se busca que los estudiantes no sólo comprendan el texto, sino que también lo interpreten, interpelen, construyan significados, ahonden en un comportamiento lector activo, enriquezcan su léxico y disfruten del proceso de lectura.

Objetivos generales:

Fomentar el hábito y el placer por la lectura en toda la comunidad educativa.
Desarrollar habilidades de comprensión lectora y pensamiento crítico.
Promover la biblioteca escolar como espacio de aprendizaje, encuentro y creatividad.
Integrar la lectura en todas las áreas del currículo fomentar la realización de planes de lectura institucionales.
Involucrar a las familias en el proceso de formación lectora de sus hijos e hijas

Objetivos específicos:

1. Fomentar el hábito y el placer por la lectura en toda la comunidad educativa.
  • Implementar un programa de lectura recreativa que incluye actividades como clubes de lectura, recomendaciones personalizadas, concursos literarios y eventos temáticos.
  • Crear espacios acogedores y atractivos para la lectura dentro de la escuela, como rincones de lectura, bibliotecas de aula y áreas de descanso con libros disponibles.
  • Promover la lectura en voz alta y la narración de cuentos tanto en el aula como en eventos comunitarios.
  • Celebrar el Día del Libro y otras fechas relevantes con actividades que resalten la importancia de la lectura.
  • Utilizar recursos tecnológicos como aplicaciones de lectura, audiolibros y plataformas digitales para fomentar el acceso a la lectura de manera innovadora

2. Desarrollar habilidades de comprensión lectora y pensamiento crítico.
  • Incorporar estrategias de lectura activa en el aula, como la predicción, la visualización, la formulación de preguntas y la síntesis.
  • Fomentar el debate y la discusión en torno a los textos leídos para promover el análisis crítico y la reflexión.
  • Utilizar diferentes tipos de textos, como artículos de opinión, ensayos y textos literarios, para ampliar la comprensión lectora y el pensamiento crítico.
  • Implementar evaluaciones que midan no solo la comprensión literal, sino también la capacidad de inferir, interpretar y evaluar la información.
  • Ofrecer talleres y capacitaciones para docentes sobre estrategias efectivas para desarrollar la comprensión lectora y el pensamiento crítico.

3.Promover la biblioteca escolar como espacio de aprendizaje, encuentro y creatividad.
  • Organizar actividades regulares en la biblioteca, como talleres de escritura creativa, encuentros con autores, exposiciones temáticas y presentaciones de libros.
  • Modernizar y actualizar la colección de la biblioteca con libros y recursos que sean relevantes y atractivos para los estudiantes.
  • Capacitar al personal de la biblioteca para que puedan brindar apoyo y orientación a los estudiantes en la búsqueda de información y el uso de recursos.
  • Crear un ambiente acogedor y estimulante en la biblioteca que invite a la lectura, el estudio y la colaboración.
  • Fomentar el uso de la biblioteca como un espacio para la investigación, la exploración y el desarrollo de proyectos creativos.

4. Integrar la lectura en todas las áreas del currículo y fomentar la realización de planes de lectura institucionales.
  • Diseñar planes de lectura transversales que integren la lectura en todas las asignaturas, utilizando textos relacionados con los temas de estudio.
  • Capacitar a los docentes en la selección y uso de textos adecuados para cada área curricular.
  • Establecer metas de lectura para cada nivel educativo y realizar un seguimiento del progreso de los estudiantes.
  • Promover la lectura de textos informativos y científicos para fomentar el aprendizaje basado en la investigación.
  • Utilizar la lectura como una herramienta para desarrollar habilidades de comunicación oral y escrita en todas las áreas.

5. Involucrar a las familias en el proceso de formación lectora de sus hijos.
  • Organizar talleres y charlas para padres sobre la importancia de la lectura en el hogar y estrategias para fomentarla.
  • Crear un programa de préstamo de libros para llevar a casa y fomentar la lectura en familia.
  • Enviar recomendaciones de lectura a los padres de acuerdo a la edad y los intereses de sus hijos.
  • Invitar a los padres a participar en actividades de lectura en la escuela, como clubes de lectura familiares y noches de cuentos.
  • Establecer una comunicación fluida con las familias sobre el progreso de sus hijos en lectura y ofrecerles recursos y apoyo.